Por: Paulina Ocampo Álvarez
Una historia épica
que ya conocemos, modificada, pasando a ser casi una parodia.
¿Una historia bíblica, un
drama familiar, un relato de amor, o una película de gigantes que parecían
Transformers? No puedo encajar este film en un género cinematográfico y tampoco
evitar el hecho de hundirme en el aburrimiento viéndolo.
No me importa que cambien,
permuten o distorsionen la historia bíblica de Noé, pero lo que me molesta es
que un director como Darren Aronofsky, quien se ha caracterizado por tener un
sello único, jugando con la psicología del espectador, como en el caso de
“Cisne Negro”, pretenda llamar mi atención con gritos, histerias e intentos
dramáticos para tapar un dialogo sin argumentos.
El protagonista “Noé”
mostrado como un héroe de acción, el villano que es villano por comer carne,
unos ángeles custodios con forma de piedra y un sin fin de extras acompañados
por las súper estrellas de Hollywood, que en esta interpretación solamente sale
a flote la de Jennifer Connelly demostrando su largo recorrido en el teatro y
dándole compostura a la cinta.
A su favor la película
cuenta con una notable factura técnica, con la recreación del arca tan
majestuosa e impetuosa y el bien logrado apartado visual, los efectos digitales
son usados correctamente en algunos fotogramas logrando darle veracidad, más
que todo en los apartados espirituales, pero en la tercera parte del film son
usados con desmesura tornándose excesivos y muy parecidos para mi gusto a la
saga “El señor de los anillos”.
Rescato algunas escenas del
tráiler, el cual fue estratégicamente calculado para hacer creer que veríamos
una aproximación al personaje bíblico y al evento del diluvio, con una banda
sonora que remueve algunos hondos sentimientos; pero como la película magnifica
que prometía ser se quedó corta, se ve que el elevado presupuesto del proyecto,
hizo de la producción algo netamente comercial.
Si va esperando pasar un
buen rato con amigos, eso obtendrá, simple divertimiento, si espera ver una
película de semana santa saldrá decepcionado y si su deseo es ver la película
del año mejor quédese en casa. Ah y una recomendación: vaya al baño antes de
entrar a la sala de cine, pues la duración de “Noé” es de dos horas y media.
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